La ciencia no es una vaca sagrada.

La ciencia no es una vaca sagrada.

"Cuando un científico de bata blanca [...] se pronuncia de cara al público, puede que no le entiendan, pero, eso sí, le creerán. [...] Se cuestionará y criticará al estadista, al industrial, al ministro religioso, al líder cívico y al filósofo, pero nunca al científico. Son seres exaltados al pináculo más alto del prestigio popular, porque tienen el monopolio de una fórmula -‘se ha demostrado científicamente...’- que, una vez expresada, excluye por completo toda posibilidad de desacuerdo".

Anthony Standen (Science Is a Sacred Cow)

Este blog tiene por objeto quitar el carácter sagrado que muchos quieren imponerle a la ciencia.

No se trata de no darle valor, sino de ubicarla en el lugar que le corresponde, ni más ni menos. Hasta donde me sea posible señalaré sus vicios ocultos, lo que hay debajo del maquillaje, sus debilidades, pero también sus aciertos y virtudes.

Como decía el Principito: "es un poco vanidosa, pero es mi rosa".

sábado, 3 de agosto de 2024

¿Por qué no puede ser válida la Teoría de la Evolución de las Espe

 

Es aceptado por todos que los seres vivos son estructuras altamente complejas y ordenadas. Nadie discute que son arreglos inmensamente improbables.

Cuando los científicos calculan la probabilidad de que ciertos fenómenos ocurran por ciego azar, se manejan cifras “astronómicas” como una posibilidad a favor entre 10 elevado a la cuadragésima potencia de casos posibles o de una posibilidad a favor entre 10 elevado a la centésima potencia de casos posibles. El número diez elevado a la cuadragésima potencia, es 10 multiplicado cuarenta veces por sí mismo; o sea, un uno seguido de cuarenta ceros. De la misma forma, diez a la centésima potencia es un uno seguido de cien ceros; más o menos 33.333 billones (33.333 millones de millones) de veces más grande que  la cantidad de todas las estrellas que, se estima,  hay en el universo. Los que defienden la teoría de que, si se permite esperar el tiempo suficiente, un día acontecerá lo altamente improbable, no conocen dos principios de física que impiden que eso se produzca.

Para los procesos inanimados, se cumple un principio que los físicos llaman “de mínima acción”. La acción es igual al producto de energía por tiempo. El principio enuncia que todo proceso inerte se realizará por un camino que insuma la menor cantidad de energía por tiempo. Esto es lo mismo que decir con un gasto mínimo de energía.

El “segundo principio de termodinámica” es el otro factor que interviene en este análisis. Su formulación estadística dice: “Un estado más probable sigue a uno menos probable”. Dicho así, podría resultar difícil de comprender su significado, pero se volverá sencillo considerando un castillo de naipes.



Este es un castillo de 26 naipes. Todos sabemos lo que cuesta levantarlo: mucha paciencia, buena vista, mejor pulso y todo el tiempo necesario.

Ahora bien, si yo pretendiera arrojar los naipes al aire y que las cartas cayeran ordenadas en forma de castillo, todos se burlarían de mí. Por el segundo principio de la termodinámica esto es imposible, porque hay muchísimos más estados desordenados que el que pretendo que suceda. Siempre será más probable que las cartas caigan de manera caótica. Además, las cartas desparramadas sobre el piso o una mesa tienen menos energía que las cartas puestas como castillo. Como es un proceso inerte, el resultado será el que consuma menos energía. Aquí entra, además, el principio de mínima acción.

 

Los que están interesados en que estos fenómenos tan improbables hayan ocurrido por azar ciego, tratan de hacer creer a todos que en un período suficientemente largo (cientos o miles de millones de años) al fin ocurrirían.

Pero, si pudiera repetir el acto durante diez horas al día por mil millones de años, ¿sería posible que alguna vez ocurriera “el milagro” de que se formara el castillo?

No. Porque para que exista orden, debe haber un ordenador.

Cuando construimos el castillo invertimos tiempo y energía y, además, la voluntad de un ser inteligente capaz de ordenar las cartas según un propósito.

Por el principio de mínima acción, los objetos carentes de vida siguen procesos de mínima energía por tiempo. No pueden  ordenarse a sí mismos ni a ninguna otra cosa. Los objetos inanimados no tienen planes, proyectos, propósitos, ni inteligencia, ni poder para hacer que lo inerte se organice en algo más que un montón de cosas desordenadas. Su casa no se limpia sola, ni se construye a sí misma, ni acomoda los muebles. Esas tareas están asignadas a seres inteligentes o a otros seres creados por una inteligencia.

Alguien tiene que ordenar el caos. Tiene que tener el propósito, el poder y la sabiduría para ordenar lo inerte.

Para que haya orden debe haber un ORDENADOR


viernes, 12 de mayo de 2023

¿Es acertado pensar que la ciencia puede explicar todo lo conocido?

 

10He visto la ocupación que Dios les ha dado a los hijos de los hombres para mantenerlos ocupados. 11  Él lo ha hecho todo hermoso a su debido tiempo. Hasta ha puesto la eternidad en el corazón de ellos; con todo, la humanidad nunca comprenderá totalmente las obras que el Dios verdadero ha hecho.” – Eclesiastés 3: 10-12Traducción del Nuevo Mundo.

 

La ciencia humana tiene la esperanza de poder explicar todo, si se espera el tiempo necesario para que la investigación dé fruto. ¿Es esto cierto? ¿Podría encontrar las respuestas a todas las preguntas en algunos miles de años, aunque fueran muchos?

A veces, la conclusión a un análisis de un hecho complejo, difícil de escudriñar, se obtiene estudiando algo más sencillo. Este sería el caso con la cuestión que paso a considerar.

Se ha calculado que la cantidad de bacterias que se hallan en nuestro intestino es del orden de doscientos mil millones (2 . 1011). Estas bacterias intervienen en la asimilación de los alimentos que sostienen nuestra vida, pero no solo hacen eso. Con mensajes químicos modifican la forma en que el cerebro piensa, en qué deseamos comer, en nuestro estado físico y hasta en los estados de ánimo. Una tercera parte de esas bacterias es común a toda la humanidad, pero los dos tercios que quedan son estrictamente personales, como una huella digital o el ADN. Si se conociera de qué manera interactúa cada bacteria con nuestro organismo, la comprensión de la fisiología humana crecería hasta límites astronómicos. De todas formas, el enorme cúmulo de informaciones debería ser medido y procesado por medios informáticos no convencionales, como las supercomputadoras de uso en investigación científica y en monitoreo de seguridad nacional.

Analizar el tercio común a los seres humanos, a razón de veinte años por cada bacteria, nos llevaría la friolera de 1 1/3 billones de años (1 1/3 . 1012 años). La vida estimada del Sol (en su estado actual)  es de 5 mil millones de años (5. 109 años). En ese tiempo se convertiría en una gigante roja [1] que engulliría a Mercurio, Venus y la Tierra. El tiempo que nos demandaría el estudio de la flora bacteriana es 266 2/3 veces mayor que la duración del Sol (como hoy lo conocemos) y es un poco menos de 123,5 veces más grande que la edad del universo (según la ciencia). Si esta investigación se transformara en una cruzada mundial y todos los científicos capacitados en el tema se dedicaran de lleno a ello, aunque pudiéramos reducir el tiempo de investigación a una cuarta parte no ganaríamos mucho. Todavía no hablamos de los dos tercios “a la carta”. Sin embargo, este razonamiento supone que todas las bacterias del tercio común son diferentes [2]. Ignoro cuántos tipos distintos de bacterias hay en esta “sopa”; cada clase debería tener unos cuantos cientos de miles o millones y eso reduciría en varios órdenes de magnitud el tiempo de investigación. Hasta podrían ser 33 millones de años. En ese caso sería muy optimista pensar que la humanidad sería capaz de sostener una cruzada por tanto tiempo. Aunque el género humano ha hecho algunos progresos morales, son más enunciativos que efectivos. Moralmente el hombre no ha progresado casi nada en los últimos seis mil años. Por cada aplicación pacífica de un conocimiento adquirido, hay decenas de usos bélicos y abusivos. El hombre, actuando por su cuenta, solo produce perjuicios a la mayoría.

Como dijo Omar:

“No hay verdades comprobadas

Pero hay mentiras evidentes”

También, el profeta Jeremías, inspirado por Dios, escribió:

“Los sabios han sido avergonzados. Se han aterrorizado y serán atrapados. ¡Miren! Ellos han rechazado las palabras de Jehová, ¿y qué sabiduría tienen?” – Jeremías 8: 9, Traducción del Nuevo Mundo.

[1] Esto sería verdad si el Sol fuera un sistema cerrado (o sea, que no recibe aportes desde el exterior). Los científicos asumen que esto es lo que pasa y sería lo de esperar  en un universo formado por fuerzas ciegas y sin un propósito inteligente. Compare con Isaías 40: 26.

[2] Una bacteria única en su tipo podría generar efectos poco significativos. Si aumentamos la cantidad, seguramente esos efectos aumentarían, pero también aparecerían otras consecuencias debido a las interacciones con otras bacterias diferentes, que hasta podrían ser antagónicos, y que podrían generar condiciones nuevas en el conjunto, afectando su composición. El estudio debería abarcar la combinación de composiciones con diferentes órdenes de magnitud para cada tipo de bacteria. Eso aumentaría nuevamente el tiempo de investigación.

sábado, 30 de octubre de 2021

Ley matemática verificada en mamíferos

 Los mamíferos son una clase de animales que resulta muy variada en tamaños, aspectos y conductas de vida. Tenemos, por ejemplo, el más pequeño hámster, de 5 cm de longitud y 25 gramos de peso corporal, y una gigantesca ballena azul, de treinta metros y 70 toneladas. ¡Toda una variedad!

Una de las características de los mamíferos es que todos respiran con aliento y que tienden a mantener una temperatura uniforme en sus cuerpos (homeotermia). Según el tamaño de cada animal le será más o menos fácil  mantener ese calor constante si la temperatura exterior varía. El calor fluye del cuerpo más caliente al menos caliente y se pierde (o gana) de tres formas diferentes a través de la superficie del animal, que es la que está en contacto con el medio ambiente. El volumen corporal ayuda a mantener el calor (dificulta su pérdida y favorece su almacenamiento). Los animales más pequeños tienen mucha superficie en relación a su volumen y consumen más energía que los más voluminosos para conservar su temperatura corporal. Esto significa que tendrán una frecuencia cardíaca mayor y que consumirán más alimento en relación a su peso. Hagamos un cálculo comparativo con un mismo animal, para evitar tener que saber cosas que ignoramos. Hay 19 especies conocidas de hámsteres, agrupadas en 7 géneros. En la más pequeña, el individuo adulto llega a los 5 cm de longitud y, en la más grande, hasta 17,5 cm. Tomemos a la más chica y supongamos que tenemos los conocimientos y el poder de hacer un animal idéntico, pero más grande. Hagamos un hámster de 50 cm de longitud; o sea, linealmente diez veces más grande, y que sea semejante al original. Esto significa que aumentamos diez veces todas sus medidas en todas  las direcciones y que lo hacemos conservando todas las propiedades físico-químicas y su constitución orgánica y funcional  invariantes. Un animal totalmente semejante al original, pero diez veces más grande en todas sus medidas lineales. Inmediatamente, sabemos que su superficie será cien veces mayor a la del hámster original, pero su volumen resultará mil veces superior, y su peso también. ¿Qué le sucedería al hámster más grande? Probablemente moriría “cocinado en su propia salsa”. El pequeño está diseñado para generar un suministro de energía suficiente para garantizar su supervivencia en su escala. Si tomamos como “1”  a su relación superficie/volumen, el más grande tendrá una relación igual a 100/1000, o sea, una décima parte de la de su pariente menor, pero con un volumen mil veces mayor al original. Como lo hicimos funcionalmente idéntico, acumulará calor excesivamente y morirá.
Esto muestra que las comparaciones que suelen hacer algunos científicos “sensacionalistas” son insensatas. Por ejemplo: se dice que una pulga salta 200 veces la longitud de su cuerpo. Esto es cierto. Lo que carece de sentido es decir: “si fuera del tamaño de un hombre, saltaría a una altura de 340 metros”. Por lo menos, es de un sentido muy vago. Hay que ver si una pulga de 1,70 metros de altura tendría la capacidad de saltar tan alto y hasta de sobrevivir a su crecimiento (y a la caída). Cualquier aeromodelista sabe que un modelo a escala de un avión real no puede volar, si la escala es lo suficientemente reducida. Por eso, los modelos a escala de aviones reales muchas veces deben construirse con alas más anchas y largas que las que tiene el original; las fórmulas matemáticas que garantizan que un avión vuele varían con el tamaño y la velocidad.
Supongamos que un gorrión tiene una altura de 7 centímetros, que pesa 50 gramos y que sus alitas pueden elevar un peso de 140 gramos, o sea, los 50 gramos que pesa el gorrión y 90 gramos de carga (yo he visto a un gorrión luchar denodadamente para levantar un pan de cien gramos y no poder elevarse a más de 15 centímetros del suelo, hasta descender por agotamiento). Si hiciéramos un gorrión linealmente diez veces más grande, pesaría 50 kilogramos y sus alas tendrían la capacidad de elevar 14 kilogramos (la superficie de las alas es cien veces más grande). Ni siquiera podría volar. No sé cuánto pesa un gorrión, pero observe que si el peso real fuera de 20 gramos, todavía sus alas no serían capaces de levantarlo en vuelo si aumentáramos diez veces todas sus medidas lineales. Este tipo de problemas ya los estudió el grandioso Galileo Galilei (1564-1642).
Un equipo de científicos se dedicó a estudiar cómo variaba la frecuencia del pulso en función del tamaño de cada animal investigado y luego observaron cuánto duraba la vida de cada especie de mamíferos con relación a su frecuencia cardíaca.
Ya vimos que los más pequeños tienen frecuencias cardíacas más elevadas, porque necesitan compensar la mayor pérdida de calor que tienen los organismos de menor tamaño. Cuando volcaron en una gráfica las duraciones de las vidas de diferentes mamíferos en función de sus frecuencias cardíacas, se dieron cuenta de que el producto de las frecuencias cardíacas, en latidos por minuto, y la duración de la vida correspondiente, en minutos, tendían a dar un resultado constante. Esa cantidad era de 1.500 millones de latidos de su corazón. Dicho de otra forma, el producto frecuencia de latidos por duración de vida es constante. Por supuesto, no todos los organismos tienen el mismo tiempo de vida, 1.500 millones es una constante de orden de magnitud. Esto quiere decir que la duración de la vida de un organismo particular dependerá de muchos factores y será la que resulte, pero no estará muy lejos de esta cifra teórica. Observe que una variación de un millón y medio de latidos en el transcurso de la vida de un mamífero es el uno por mil de la constante teórica.  
Volviendo al hámster de 5 cm de desarrollo máximo, en cautiverio vive 1-3 años. Los de 10 cm viven 2-3 años en las mismas condiciones. Si uno busca la frecuencia cardíaca de un hámster, dicen que es de 450 latidos por minuto. Considerando los minutos que hay en un año civil, haciendo el producto de latidos por minuto y la duración de un año en minutos, y dividiendo 1.500 millones por el producto obtenido, el resultado es de 6 años. Pero viven un máximo de 3 años. Para que vivieran de acuerdo a la ley empírica, sus latidos deberían ser de 950 por cada minuto. Sin embargo, he visto que los más grandes, en vida silvestre, sobreviven entre 7 y 8 años como máximo. Hay que considerar, entonces, que a las mascotas se las encierra en una pecera y la prisión estresa. El estrés aumenta la frecuencia cardíaca y, si es prolongado, causa daño al individuo, puede hasta matarlo. Esto se observa en las aves de corral. Es indudable que la vida es muy variada y compleja. Por ejemplo: la ballena azul tiene entre 25 y 37 latidos por minuto en superficie, cuando respira normalmente. Cuando bucea en apnea (conteniendo la respiración) sus latidos bajan a 2 por cada minuto. Es de esperar que con las ballenas la diferencia con la constante teórica sea mayor que la que exista con otras especies. Pero las cuentas dan bien para la mayoría de los mamíferos. La vida de un león es del orden de los cuarenta, cuarenta y tantos años, y concuerda bien con los cálculos.
Hay una sola excepción totalmente fuera de la ley matemática: el hombre.
Un ser humano adulto tiene una frecuencia cardíaca normal de 60 pulsos por minuto. Neil Armstrong llegó a los 150 en condiciones extremas de ansiedad y estrés. Con sesenta pulsos, el hombre debería vivir 47 años y medio. En nuestro país el promedio de vida actual está en los 77 años. El ser humano puede llegar a vivir hasta 120-122 años, aunque muy pocos lo logran. Pero, con excepción de países muy pobres, es común que encontremos personas de 80-85 años. Sin embargo, esto no es todo.
La capacidad cerebral es muy superior a lo que se requeriría para una vida de 80-85 años. Venimos con equipo sobredimensionado para lo que dura una vida humana. ¿Qué tiene esto de particular?
Los procesos físico-químicos de la materia inerte se rigen por el principio de mínima acción. La acción es el producto de energía y tiempo. Todo ocurre con el mínimo gasto de energía posible. En cambio, los procesos de la vida no verifican ese principio general de la física. Las estructuras complejas y tan ordenadas de la vida requieren un gasto de energía mayor al que ocurre con lo no animado. Pero la vida ahorra materia. El principio que rige a la vida es que no importa demasiado cuánta energía consuma para mantenerla, sino que la materia usada sea la mínima en cada circunstancia.
Que tengamos un cerebro más capaz de lo que necesitamos en la duración actual de la vida humana es una transgresión mucho más grave y significativa que vivamos unos años más. No conozco el fundamento, pero leí que para poder usar la capacidad de nuestro cerebro de manera cabal, deberíamos ir a la escuela 100 años. Evidentemente, habría mucha deserción en los últimos años y, si nos recibiéramos, tampoco podríamos aprovechar lo aprendido por más de un exiguo tiempo.
La ciencia se calla la boca y algunos hombres de fe se atreven a decir que el hombre no fue creado para morir. La evidencia biológica parece dar la razón a los últimos. 
Pero, ¿no es que la humanidad viene enfermando, envejeciendo y muriendo desde el principio de los tiempos? Sí, es cierto. Pero... (Véalo en el blog de teología)

sábado, 28 de agosto de 2021

La pandemia fue anticipada

En cierta forma, la pandemia actual ha sido anticipada por personas calificadas con más de una década de anterioridad. El 22 de diciembre de 2005 la revista ¡Despertad!(1) , en un artículo acerca de la gripe o Influenza Española, de 1918, citó de la revista médica Vaccine de 2003:

«Muchos especialistas opinan que no es cuestión de si ese despiadado virus de la gripe volverá a aparecer, sino cuándo y cómo lo hará. De hecho, algunos calculan que aproximadamente cada once años aparece un nuevo brote de influenza importante, y cada treinta, uno muy grave. De acuerdo con estas predicciones, hace tiempo que a la humanidad le tocaba sufrir otra pandemia.
En 2003, un artículo de la publicación médica Vaccine advertía: “Han transcurrido treinta y cinco años desde que se produjo la última pandemia de influenza, y el intervalo entre pandemias más largo del que se tienen datos fiables es de treinta y nueve años”. Y luego añadía: “El próximo virus pandémico puede surgir en China (2) o en un país cercano, y es posible que incluya antígenos de superficie o factores de virulencia derivados de cepas de gripe animal”.
El mismo artículo predecía al respecto: “La infección se propagará rápidamente por todo el mundo en varias oleadas y afectará a personas de todas las edades. Habrá trastornos generalizados en las actividades sociales y económicas a escala internacional. La desproporcionada mortalidad alcanzará prácticamente a todos los grupos de edad. Ni siquiera parece probable que los sistemas de salud de las naciones con economías más desarrolladas sean capaces de satisfacer de forma adecuada la demanda de atención médica”.
¿Debería alarmarnos tal perspectiva? John M. Barry, autor del libro The Great Influenza, lo expone como sigue: “Un terrorista con un arma nuclear es la pesadilla de cualquier dirigente político. La aparición de una nueva pandemia de gripe también debería serlo”.»
El 18 de noviembre de 2015, un programa del canal italiano de TV RAI, habló de un coronavirus creado en un laboratorio chino que podría afectar a seres humanos. Este virus se obtenía de murciélagos y ratones. El director de la cadena de TV italiana salió a desmentir la relación entre el virus del informe de 2015 y el que provoca la enfermedad COVID-19. Según esta persona, no tienen nada que ver, excepto que ambos son coronavirus. Pero muestra una cosa: se estaban realizando experimentos con virus peligrosos.

 (1)Es una revista que, para la época en que se publicó el artículo, se editaba quincenalmente, con una tirada media de 20 millones y en 83 idiomas (En 2014 la tirada media superaba los 40 millones). Fue la segunda revista de mayor tirada del mundo, superada solo por La Atalaya, ambas editadas por la Asociación de los Testigos de Jehová.
Actualmente se consigue en formato impreso en papel y también puede ser leída y bajada del sitio jw.org en más de mil idiomas.
(2) El virus no se originó en China, el laboratorio de alta seguridad de Wuhan habría estado estudiando cepas suministradas por los estadounidenses, que investigaban en otro laboratorio militar de Estados Unidos de América. También se desarrollaban estudios en Canadá.

lunes, 13 de julio de 2020

Segundo complemento a "¿Maxwell o Heaviside?"


La referencia 

«1) "On the Notation of Maxwell's Field Equations", André Waser, 28/06/2000.
André Waser, Birchli, CH-8840 Einsidelm; andre.waser@aw-verlag.ch
https://wp.optics.arizona.edu/kkieu/wp-content/uploads/sites/29/2018/01/Orig_maxwell_equations.pdf»

ha desaparecido de la red. Consecuentemente, procedí a fotografiar las páginas del artículo que había bajado cuando estaba disponible. Estas páginas voy a publicarlas hoy como un artículo nuevo.
Cuando cité esta página en el artículo en Wikipedia, al poco tiempo fue borrado. En la página histórica de la enciclopedia encontré un muy respetuoso escrito de quien supongo es un físico profesional o un ingeniero, en el que decía que el artículo en cuestión era oscuro y que, no habiendo otros antecedentes, era prudente sacarlo del dominio público. De cualquier forma quedaba el antecedente grabado si nuevas evidencias lo rehabilitaban. Aquí soy el único dueño del contenido y, cierto o falso, no quiero que se pierda. Este trabajo que voy a publicar hoy tiene derechos de propiedad intelectual. No pude pedir autorización al autor, pero pienso que es más importante que no se pierda y que personas capacitadas puedan analizarlo y decidir si lo que dice es correcto o no. De otra forma, desaparece, y nadie podrá beneficiarse de él. Lo hago en beneficio de la verdad.

Parafraseando a Aristóteles: "Soy amigo de la ley, pero más de la Verdad". Con buena voluntad, para lo que pueda servir.

domingo, 15 de abril de 2018

¿Cómo lo sabían? 2 - Hacerse mala sangre


Reproduzco un artículo de divulgación cuyo autor es el doctor Elías Norberto Abdala, para la revista Viva:


Actualmente muchas personas viven tiempos difíciles, ya sea por una situación familiar, laboral o económica que no les resulta favorable ni tranquilizadora. Es común, además, escuchar, ver o conocer noticias, que generan temor, preocupación o desánimo.

Desde la psiconeuroendocrinología, se afirma que todo estado emocional influye sobre el organismo (ya sea para bien o para mal, según de qué emociones se traten) o, a la inversa, toda alteración corporal determina o modifica el estado emocional de un individuo (mens sana in corpore sano). Por ejemplo, el aislamiento afectivo es un factor de riesgo cardiovascular tanto o más importante que el tabaquismo, la hipertensión arterial o la obesidad. O, por el contrario, algunos cambios hormonales (como el hipotiroidismo, el período premenstrual o la menopausia) pueden alterar el estado psico-emocional de una persona.
Cada pensamiento genera una emoción y, viceversa, toda emoción genera pensamientos. En ambos casos se movilizan hormonas y sustancias químicas de nuestro cerebro, que tendrán una marcada influencia sobre todo el organismo.
Aquellas personas que se hacen “mala sangre” viven mal y menos tiempo que quienes se sienten a gusto o piensan de manera satisfactoria.
Pero ¿qué es hacerse mala sangre? En nuestro medio significa hacerse problema por algo que no lo amerita, molestarse, enfadarse, irritarse por las acciones de alguien o vivir atormentado por algo.
Cuando ocurre, en el organismo se produce la siguiente combinación: sube el nivel de cortisol y disminuye el de la serotonina.
El cortisol es una hormona muy importante que fabrica la glándula suprarrenal y que ante situaciones de estrés o de emergencias, aumenta transitoriamente su producción para que el organismo produzca mayor energía a fin de enfrentar ese determinado problema o peligro inmediato. Sin embargo, si la situación se prolonga, daña y mucho, tanto al cuerpo como al mundo emocional. Si permanece elevado, a nivel físico aparece un cansancio inexplicable, dolores de cabeza, palpitaciones, hipertensión, trastornos digestivos, dolores, calambres musculares, falta de fertilidad, alteraciones menstruales, fallas de memoria o disminución de las defensas. Por otro lado, a nivel emocional se traduce en mal humor, irritabilidad constante, falta de deseos, visión negativa de las cosas, sentimientos de rabia, preocupaciones constantes y, a veces, ganas de llorar.
Por su parte, los niveles bajos de serotonina cerebral producen depresión, angustia y ansiedad, miedos, ataques de pánico, mal dormir, trastornos alimentarios y sexuales, enojos, obsesiones y fácil tendencia a la impulsividad de todo tipo. Suelen, a su vez estar asociados o generar dificultades en los vínculos familiares o sociales, lo cual empeora la situación psicológica y biológica del individuo.
Por lo tanto, ante la presencia de cualquiera de las manifestaciones aquí señaladas y en quienes “se hacen mala sangre” con facilidad, todo individuo debería consultar con su médico sobre la conveniencia de medir sus niveles de cortisol y de serotonina, que en la actualidad se hace con un sencillo análisis de sangre.
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E. Norberto Abdala, para Viva, del 19-6-11.
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Las preguntas son: ¿Es casual que desde muy antiguo se hable de "estar de mal humor" o "hacerse mala sangre"? Ahora sabemos que al estar enfadado o irritado se vuelcan en la sangre sustancias perniciosas para la salud. La sangre es un humor. ¿Cómo sabían esto hace mucho tiempo?
Proverbios 14:30 dice: "Un corazón calmado es la vida del organismo de carne , pero los celos son podredumbre a los huesos". Este texto tiene más de dos mil años. ¿Cómo lo sabían?



domingo, 1 de abril de 2018

Un genio casi olvidado


Rogelio Boscovich es un casi olvidado genio multifacético. Reproduzco lo encontrado en Wikipedia y luego algunas informaciones de su más importante contribución a la física, que es de lo que muy pocos hablan.


«Ruđer Josip Bošković (en italiano, Ruggiero Giuseppe Boscovich, 18 de mayo de 1711 – 13 de febrero de 1787), fue un físico, astrónomo, matemático, filósofo, poeta y jesuita de la República de Ragusa (hoy Dubrovnik en Croacia). Bošković también vivió en el Reino Unido, Francia e Italia. Murió en Monza, Italia, siendo ciudadano francés. Su teoría sobre la estructura de la materia fue fundamental para el posterior desarrollo de la física contemporánea.

Ruđer Josip Bošković nació en Ragusa, donde fue bautizado el 26 de mayo de 1711. Hijo del herzegovino Nikola Bošković y de la ragusea Paola Bettera, quien pertenecía a una distinguida familia originaria de Bérgamo, Italia. Recibió su nombre en homenaje a su tío materno; Ruggiero Bettera. Nació en el mismo año que Mijail Vasilievich Lomonosov, el famoso científico y matemático ruso.
Bošković es recordado, principalmente, por su teoría atómica basada en los principios de la mecánica newtoniana.1​ Esta obra fue la inspiración que motivó a Michael Faraday a desarrollar sus teorías sobre el campo electromagnético para electromagnetismo, y – de acuerdo a Lancelot Law Whyte - fue también la base del esfuerzo de Albert Einstein en crear una teoría de campo unificada. Bošković también hizo grandes contribuciones a la astronomía, incluyendo el procedimiento geométrico para determinar el ecuador de un planeta en rotación a partir de tres observaciones de su superficie y la órbita de un planeta a partir de tres observaciones de su posición. Entre sus sugerencias se encuentran la de la creación de un año geofísico internacional, la utilización del caucho23​ y la de excavar para encontrar los restos de Troya, esto último en ocasión de una tardía visita a Constantinopla, realizada en noviembre de 1761, para observar un tránsito de Venus. Entre sus contribuciones a la arquitectura debe mencionarse que salvó del derrumbe a la cúpula de la Basílica de San Pedro en Roma, rodeándola de cinco anillos de hierro.
Su principal obra Theoría Philosophiae Naturalis Redacta ad Unicam Legem Virium in Natura Existentium, publicada en Venecia el 13 de febrero de 1758. Esta primera edición se agotó el 21 de noviembre del mismo año y fue reeditada en 1759. En 1763 supervisó una tercera edición, profundamente corregida y analizada, seguida por otras dos de 1764 y 1765. Existe una versión en inglés de 1922 (Open Court Publishing, Chicago, Londres; reimpresa en 1961 por The MIT Press, Cambridge, Massachusetts).
·         Bošković se entrevistó con Benjamín Franklin, quien le mostró sus experiencias en electricidad.
·         Los trabajos de Faraday, Oersted y Lord Kelvin fueron influenciados por su teoría. 4
·         Durante el Siglo XX se despierta el interés de algunos físicos por su teoría, realizándose algunos congresos al respecto. Entre los asistentes figuran: Marie-Antoinette TonnelatArnaud DenjoyLancelot Law Whyte, V. A. Fock, B. M. Kedrov, I. Bernard Cohen.
·         Nikola Tesla tenía un ejemplar de Theoria Philosophiae Naturalis, que consultaba regularmente.
·         Werner Heisenberg trató de aplicar las ideas de Bošković, aunque sin mayores resultados.
Con Boscovich ha ocurrido un cambio muy notable en la apreciación de su obra; sobre todo en cuanto al tiempo que pasó entre ser un personaje ampliamente valorado a convertirse en un desconocido para la mayoría de los científicos. La Enciclopedia Británica de 1801 le dedicó catorce páginas, pero en 1940 apenas ocupaba media columna. Una teoría atómica que influyó en los trabajos de Faraday y de Maxwell fue casi completamente olvidada en cincuenta años.»
                                                                 ------------------------
   Boscovich publicó una teoría unificada que explicaba no sólo la física y la química sino aún la biología y las ciencias de la conducta.

    Sostenía que los entes físicos no son divisibles hasta el infinito. Afirmaba que en el espacio, por ejemplo, había una partícula mínima ("puncta") y que la noción de medida carecía de sentido por debajo de su "tamaño" (No sé si es correcto hablar del tamaño de un puncta): era el mínimo espacio físico concebible. A partir de esta simple idea intentó crear una ley fundamental que explicara todo lo que existía. Dos puncta se atraen cuando están a cierta distancia y se repelen cuando se acercan demasiado. Luego generalizó esta afirmación a tres, cuatro y más puncta, consiguiendo una curva oscilante que describe las interacciones entre punctas, con alguna analogía con la mecánica ondulatoria moderna.  Estos puncta no tienen masa, ni carga eléctrica, ni propiedades magnéticas. Algunos puncta forman conjuntos estables y podríamos llamar a esos conjuntos electrones, neutrinos, núcleos atómicos, átomos, etc. También menciona que ciertos conjuntos de punctas constituyen otro puncta de orden superior.
    A partir de la ley oscilante dedujo: 
1) La penetrabilidad de la materia.
2) La existencia de estados muy densos de la materia, como la que hay en las estrellas enanas.
3) La cohesión de la materia.
4) La relatividad del tiempo, el espacio y el movimiento.
5) La inexistencia del reposo absoluto.
6) La posibilidad de un universo curvo cerrado sobre sí mismo.
    
    Yo no he podido leer a Boscovich y no quiero repetir "por boca de loro" lo que leí de otros. Sin embargo, hay quien dice que dedujo la posibilidad de existencia de universos paralelos que penetraran el nuestro sin interactuar con él, a partir de la consideración de punctas de tiempo y la postulación de punctas temporales que no tienen nada en común con los nuestros. O sea, que especuló con universos que tuvieran tiempos diferentes al nuestro y eso, ¡hace más de dos siglos! También cuentan que construyendo punctas de órdenes superiores llegó hasta conjeturar explicaciones acerca del mismo pensamiento y del psiquismo.

Rutherford, el padre de la teoría cuántica, expresó que "debía todo a Boscovich". Heisenberg y Bohr  reconocieron su deuda con Boscovich en Dubrovnik, en 1958. Lord Kelvin también dijo "deber todo" a este olvidado croata.


"La teoría de Boscovich es un asombroso esfuerzo de imaginación, una obra maestra de anticipación. Exhibe en grado muy elevado y en forma poco habitual la pasión por el orden y el espíritu. Desarrolla una manera particular de ordenar una clase de hechos (los del atomismo cuantitativo) antes que esos hechos sean conocidos. La ciencia necesita de tales audacias intelectuales, pero no racionales. Puede utilizar tanto a Boscovich como a Rutherford y a los ingenieros. Los que se elevan más allá de la moda del día van a descubrir que Boscovich es digno de un honor particular: defiende lo que falta en la física moderna: el espíritu de claridad en los valores fundamentales."

Lancelot Law Whyte. (Actas del Simposio Internacional J. R.  Boscovich, 1961, página 47)