La ciencia no es una vaca sagrada.

La ciencia no es una vaca sagrada.

"Cuando un científico de bata blanca [...] se pronuncia de cara al público, puede que no le entiendan, pero, eso sí, le creerán. [...] Se cuestionará y criticará al estadista, al industrial, al ministro religioso, al líder cívico y al filósofo, pero nunca al científico. Son seres exaltados al pináculo más alto del prestigio popular, porque tienen el monopolio de una fórmula -‘se ha demostrado científicamente...’- que, una vez expresada, excluye por completo toda posibilidad de desacuerdo".

Anthony Standen (Science Is a Sacred Cow)

Este blog tiene por objeto quitar el carácter sagrado que muchos quieren imponerle a la ciencia.

No se trata de no darle valor, sino de ubicarla en el lugar que le corresponde, ni más ni menos. Hasta donde me sea posible señalaré sus vicios ocultos, lo que hay debajo del maquillaje, sus debilidades, pero también sus aciertos y virtudes.

Como decía el Principito: "es un poco vanidosa, pero es mi rosa".

domingo, 15 de abril de 2018

¿Cómo lo sabían? 2 - Hacerse mala sangre


Reproduzco un artículo de divulgación cuyo autor es el doctor Elías Norberto Abdala, para la revista Viva:


Actualmente muchas personas viven tiempos difíciles, ya sea por una situación familiar, laboral o económica que no les resulta favorable ni tranquilizadora. Es común, además, escuchar, ver o conocer noticias, que generan temor, preocupación o desánimo.

Desde la psiconeuroendocrinología, se afirma que todo estado emocional influye sobre el organismo (ya sea para bien o para mal, según de qué emociones se traten) o, a la inversa, toda alteración corporal determina o modifica el estado emocional de un individuo (mens sana in corpore sano). Por ejemplo, el aislamiento afectivo es un factor de riesgo cardiovascular tanto o más importante que el tabaquismo, la hipertensión arterial o la obesidad. O, por el contrario, algunos cambios hormonales (como el hipotiroidismo, el período premenstrual o la menopausia) pueden alterar el estado psico-emocional de una persona.
Cada pensamiento genera una emoción y, viceversa, toda emoción genera pensamientos. En ambos casos se movilizan hormonas y sustancias químicas de nuestro cerebro, que tendrán una marcada influencia sobre todo el organismo.
Aquellas personas que se hacen “mala sangre” viven mal y menos tiempo que quienes se sienten a gusto o piensan de manera satisfactoria.
Pero ¿qué es hacerse mala sangre? En nuestro medio significa hacerse problema por algo que no lo amerita, molestarse, enfadarse, irritarse por las acciones de alguien o vivir atormentado por algo.
Cuando ocurre, en el organismo se produce la siguiente combinación: sube el nivel de cortisol y disminuye el de la serotonina.
El cortisol es una hormona muy importante que fabrica la glándula suprarrenal y que ante situaciones de estrés o de emergencias, aumenta transitoriamente su producción para que el organismo produzca mayor energía a fin de enfrentar ese determinado problema o peligro inmediato. Sin embargo, si la situación se prolonga, daña y mucho, tanto al cuerpo como al mundo emocional. Si permanece elevado, a nivel físico aparece un cansancio inexplicable, dolores de cabeza, palpitaciones, hipertensión, trastornos digestivos, dolores, calambres musculares, falta de fertilidad, alteraciones menstruales, fallas de memoria o disminución de las defensas. Por otro lado, a nivel emocional se traduce en mal humor, irritabilidad constante, falta de deseos, visión negativa de las cosas, sentimientos de rabia, preocupaciones constantes y, a veces, ganas de llorar.
Por su parte, los niveles bajos de serotonina cerebral producen depresión, angustia y ansiedad, miedos, ataques de pánico, mal dormir, trastornos alimentarios y sexuales, enojos, obsesiones y fácil tendencia a la impulsividad de todo tipo. Suelen, a su vez estar asociados o generar dificultades en los vínculos familiares o sociales, lo cual empeora la situación psicológica y biológica del individuo.
Por lo tanto, ante la presencia de cualquiera de las manifestaciones aquí señaladas y en quienes “se hacen mala sangre” con facilidad, todo individuo debería consultar con su médico sobre la conveniencia de medir sus niveles de cortisol y de serotonina, que en la actualidad se hace con un sencillo análisis de sangre.
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E. Norberto Abdala, para Viva, del 19-6-11.
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Las preguntas son: ¿Es casual que desde muy antiguo se hable de "estar de mal humor" o "hacerse mala sangre"? Ahora sabemos que al estar enfadado o irritado se vuelcan en la sangre sustancias perniciosas para la salud. La sangre es un humor. ¿Cómo sabían esto hace mucho tiempo?
Proverbios 14:30 dice: "Un corazón calmado es la vida del organismo de carne , pero los celos son podredumbre a los huesos". Este texto tiene más de dos mil años. ¿Cómo lo sabían?



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