En cierta forma, la pandemia actual ha sido anticipada por personas calificadas con más de una década de anterioridad. El 22 de diciembre de 2005 la revista ¡Despertad!(1) , en un artículo acerca de la gripe o Influenza Española, de 1918, citó de la revista médica Vaccine de 2003:
«Muchos especialistas opinan que no es cuestión de si ese despiadado virus de la gripe volverá a aparecer, sino cuándo y cómo lo hará. De hecho, algunos calculan que aproximadamente cada once años aparece un nuevo brote de influenza importante, y cada treinta, uno muy grave. De acuerdo con estas predicciones, hace tiempo que a la humanidad le tocaba sufrir otra pandemia.
En 2003, un artículo de la publicación médica Vaccine advertía: “Han transcurrido treinta y cinco años desde que se produjo la última pandemia de influenza, y el intervalo entre pandemias más largo del que se tienen datos fiables es de treinta y nueve años”. Y luego añadía: “El próximo virus pandémico puede surgir en China (2) o en un país cercano, y es posible que incluya antígenos de superficie o factores de virulencia derivados de cepas de gripe animal”.
El mismo artículo predecía al respecto: “La infección se propagará rápidamente por todo el mundo en varias oleadas y afectará a personas de todas las edades. Habrá trastornos generalizados en las actividades sociales y económicas a escala internacional. La desproporcionada mortalidad alcanzará prácticamente a todos los grupos de edad. Ni siquiera parece probable que los sistemas de salud de las naciones con economías más desarrolladas sean capaces de satisfacer de forma adecuada la demanda de atención médica”.
¿Debería alarmarnos tal perspectiva? John M. Barry, autor del libro The Great Influenza, lo expone como sigue: “Un terrorista con un arma nuclear es la pesadilla de cualquier dirigente político. La aparición de una nueva pandemia de gripe también debería serlo”.»
El 18 de noviembre de 2015, un programa del canal italiano de TV RAI, habló de un coronavirus creado en un laboratorio chino que podría afectar a seres humanos. Este virus se obtenía de murciélagos y ratones. El director de la cadena de TV italiana salió a desmentir la relación entre el virus del informe de 2015 y el que provoca la enfermedad COVID-19. Según esta persona, no tienen nada que ver, excepto que ambos son coronavirus. Pero muestra una cosa: se estaban realizando experimentos con virus peligrosos.
(1)Es una revista que, para la época en que se publicó el artículo, se editaba quincenalmente, con una tirada media de 20 millones y en 83 idiomas (En 2014 la tirada media superaba los 40 millones). Fue la segunda revista de mayor tirada del mundo, superada solo por La Atalaya, ambas editadas por la Asociación de los Testigos de Jehová.
Actualmente se consigue en formato impreso en papel y también puede ser leída y bajada del sitio jw.org en más de mil idiomas.
(2) El virus no se originó en China, el laboratorio de alta seguridad de Wuhan habría estado estudiando cepas suministradas por los estadounidenses, que investigaban en otro laboratorio militar de Estados Unidos de América. También se desarrollaban estudios en Canadá.